Cuando todo cuesta más, nada ilusiona y te sientes apagado por dentro. Un espacio para entender qué te pasa y volver, poco a poco, a sentirte tú.
La tristeza es una emoción sana y necesaria: nos ayuda a procesar pérdidas, cambios y decepciones. El problema aparece cuando se vuelve persistente y llega con falta de energía, desmotivación o una sensación de vacío que no se va.
Un bajo estado de ánimo sostenido puede afectar al sueño, al apetito, a la concentración y a las ganas de relacionarte. Suele acompañarse de una voz interior muy crítica que repite que no vales o que nada va a cambiar, y eso alimenta el malestar.
No es falta de voluntad ni debilidad. En terapia trabajamos para entender qué hay detrás, reactivar poco a poco lo que te nutre y cambiar ese diálogo interno, para que recuperes la motivación y vuelvas a conectar contigo.
Una sensación de apagón o vacío que se mantiene, aunque por fuera todo parezca ir bien.
Cuesta arrancar, lo que antes te gustaba ya no ilusiona y todo se vuelve un esfuerzo.
Dormir de más o de menos, comer distinto, sentirte cansado casi todo el tiempo.
Una voz interior dura que te repite que no vales o que nada va a cambiar.
Paso a paso, sin presión, para que vuelvas a conectar con lo que te hace bien.
Dar sentido a cómo te sientes, sin juicios, para saber por dónde empezar.
Reactivar poco a poco lo que te nutre y volver a poner movimiento donde hay bloqueo.
Trabajar esa voz crítica para tratarte con más amabilidad y construir bienestar sostenible.
Si tienes alguna duda que no aparezca aquí, escríbeme directamente.
Enviar una pregunta